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TEA y la escritura manual

Los logros motores sistemáticos se conocen por ser los hitos del desarrollo motor, donde cada capacidad nueva que se domina prepara al niño para enfrentarse a la siguiente. Teniendo como referencia las normas Denver (Escala Denver II; Frankenburg et al., 1992) que se utilizan para evaluar el desarrollo motor en niños de un mes a seis años en poblaciones occidentales, se conocen algunos de los hitos del desarrollo motor más importantes: el control de la cabeza, la locomoción, la bipedestación, caminar, subir escalones y correr. Aprender a leer y escribir es muy significativo. La escritura manual constituye una habilidad funcional necesaria. La escritura puede constituir una dificultad clara para niños con trastornos del neurodesarrollo y su estimulación es un objetivo. Muchos niños con TEA presentan una escritura lenta, con caracteres excesivamente grandes para ajustarse a las pautas y espaciados de sus fichas y a muchos les genera frustración y ansiedad aprender a escribir.

Se evidencia que las personas con TEA tienen dificultades en la coordinación motriz, en el funcionamiento de diferentes músculos, articulaciones y huesos y en general en todas las funciones motoras gruesas que implican movimientos de piernas, brazos o pies. En edades tempranas, se valora hipotonía es decir, bajo tono muscular en algunos casos, así como lentitud en movimientos voluntarios, presentando alteraciones en el control de la postura y la marcha. Incluso algunos niños con autismo presentan dificultades en la planificación motora (síntomas atáxicos). Entendiendo que realizar actividades motrices manualmente depende de una interacción entre mecanismos posturales, cognición y percepción visual, el correcto desarrollo de estas habilidades van a permitir que la persona con autismo sea independiente.

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